miércoles, noviembre 16, 2011
Síndrome de abstinencia
lunes, octubre 10, 2011
Nostalgia por el presente
miércoles, septiembre 07, 2011
¡Tú cállate, Jack Johnson!
miércoles, agosto 10, 2011
1979: Vol. 2
Sergio.
viernes, julio 15, 2011
Balanceando la ecuación.
sábado, julio 09, 2011
Tú y las nubes
lunes, mayo 30, 2011
Vamos a ver al Mago.
Soy un robot, un viejo robot, un hombre de hojalata al que la lluvia lo tomó por sorpresa mientras intentaba cortar un árbol y se oxidó. El tiempo pasó y nadie ha venido a buscarme, sigo en la misma posición en que me dejó la lluvia. Desde aquí veo pasar los días, la vida y he aprendido a apreciar la belleza del mundo, algo en mi interior me dice que falta poco para que alguien me encuentre y me regrese a la normalidad, yo no pierdo las esperanzas.
El herrero, dicen, se olvidó de darme un corazón. Hay un gran hueco en mi pecho, un oscuro vacío en el que sólo habita el eco. Otros dicen que si tengo corazón pero que está lleno de amargura. Ambas teorías pienso, son erradas, nadie que no tenga corazón o lo tenga lleno de amargura, podría apreciar la belleza y sonreír, como yo, aunque el óxido no me permita moverme.
Cuando te das el tiempo de quedarte muy quieto y observar al mundo como es, puedes llegar darte cuentas de cosas maravillosas, también si te quedas inerte demasiado tiempo, el óxido puede adueñarse tanto de ti, que ya no desees moverte jamás.
Ha llegado una niña, en busca de manzanas y se ha tropezado sobre mí, le he pedido que ponga aceite en mis brazos, mis piernas, mis manos y mi boca; los codos, las rodillas, los tobillos, el cuello. Se siente tan bien.
Pero un momento, ¿realmente quiero dejar de estar aquí?, estuve mucho tiempo en este lugar, lo disfruté y nadie me lastimó. Ahora que puedo, no sé si quiero moverme, ¿bailar? ¿Cantar? Hay demasiadas dudas en mi cabeza para hacer esas cosas. ¿Y si no hay nada mejor allá afuera?, ella me extiende su mano, me invita a acompañarla, me doy cuenta que aún no puedo moverme del todo bien, aún me duele. La vuelvo a mirar, esta vez la observo bien, su belleza es indescriptible, sus ojos grandes y melancólicos llenan mi pecho vacío de un calor que no sé de donde surge.
Aún siento dolor, ella me invita a acompañarla otra vez, ahora lo sé, no me habría movido por nadie más. Intento no pensar en el dolor, por mí y por ella tengo que intentarlo, ya había olvidado lo difícil que es confiar en alguien. Bajar el brazo, bajar la guardia me duele. ¿Y si no vale la pena el esfuerzo?
La sigo, camino a su lado, con movimientos más torpes que ella, como alguien que está aprendiendo a caminar, hay momentos en que quisiera mejor abandonar todo, darme media vuelta y regresarme, recontar mis pasos. Sí, quizá eso deba hacer, antes de que me involucre demasiado, antes de que lleguemos a nuestro destino y ella decida que el fin de nuestro viaje marcará también el fin de nuestro vínculo. Pero ¿Y si no es así? Todavía me duele todo.
Ante mí, va pasando un remolino amarillo, hay peligros en el camino, yo lo único que temo es perderla, tengo miedo a que mi sacrificio no sea suficiente, a que no se de cuenta que todo este dolor es por ella y por una promesa sin fundamento, por una ilusión que aún no me atrevo a compartirle.
El remolino amarillo se convierte en una mancha verde, ella es feliz porque al fin llegamos, yo soy feliz porque ella lo es. Ella obtiene lo que vino a buscar y ahora se va a casa, si tan sólo la hubiera escuchado durante el camino, siempre dijo que quería ir casa, yo decidí no escuchar.
Un viejo charlatán me dice que los corazones no sirven de nada hasta que los hagan irrompibles, así fue como me di cuenta que siempre tuve uno.
Y nada de llorar porque me oxido.
Sergio
sábado, mayo 21, 2011
I'm a Pirate and you're not Part 4: The Long Expected Sequel Review.

lunes, mayo 16, 2011
Mi Herido Puerto Vallarta
Me invade una mezcla de coraje, tristeza e impotencia. Pudo más la impunidad y el beneficio de unos pocos en el poder qué la voz de un pueblo. Puerto Vallarta ha sido mutilado.
Nuestro gobierno escupe en nuestra historia, en nuestra identidad. De nada sirvieron las protestas, las demandas y la exigencia de los ciudadanos para detener su “proyecto”, el día de hoy nuestros gobernantes han sellado su propio destino.
Bien dice el dicho: “Si algo no está roto, no lo arregles”, no había necesidad de alterar la icónica imagen del malecón de Puerto Vallarta, excepto claro, para justificar un préstamo hecho a nombre del municipio. ¿Cuánto dinero de este supuesto préstamo será destinado a la mutilación del malecón y cuanto irá a los bolsillos de los corruptos? No puedo saberlo, pero una cosa si es segura, la deuda la pagaremos todos nosotros.
La esfera gobernante de Puerto Vallarta es gente que tiene más amor al dinero y al poder que a su pueblo. Sólo vean su proceder, aprovechan la oscuridad de la noche para llevar a cabo sus acciones, sin consultar a nadie, sin avisar a nadie, tomándonos por sorpresa, como los ladrones que son.
Es en este momento cuando debemos preguntarnos: ¿Es nuestra culpa? Nosotros elegimos a nuestros gobernantes, vamos a votar, designamos a un alcalde y consecuentemente, a su equipo de trabajo. Todos aquellos que votaron por un partido y no por un candidato, ahora ven las consecuencias de sus acciones. Salvador Gonzalez Resendiz jamás habría ganado sin el respaldo de su partido y de algunos empresarios. Obviamente, llegó la hora de pagar favores, ¿Verdad, Chavita?.
Aprendamos a votar, aprendamos a elegir bien y a exigir a nuestros gobernantes, es hora de que entendamos qué el gobierno no es omnipotente, que el gobierno se debe al pueblo y que no pueden hacer lo que les de su gana sin rendirle cuentas a la gente. No perdamos la esperanza, esta situación es reversible si nos unimos y lo exigimos.
Reto a cualquier vallartense o a cualquiera que sienta amor por Vallarta a que me diga que la remodelación del malecón le parece una buena idea, muéstrenme a una sola persona que apruebe este proyecto.
No concibo que dejemos que pisoteen nuestra historia. ¡Despierta!, Puerto Vallarta te necesita.
Sergio Joya.
sábado, mayo 14, 2011
El otro día fui a ver Fast Five

El otro día fui a ver Thor
