sábado, mayo 14, 2011

El otro día fui a ver Fast Five



Cuando alguien va al cine a ver este tipo de películas, sabe que no verá una obra de arte que será usada como ejemplo en las escuelas de cine. Se sabe que se va a ver secuencias de acción, testosterona, culos, hombres peleando a puñetazos, persecuciones, culos, autos modificados, balazos, culos, explosiones, carreras de autos, adrenalina y culos.

Fast Five es, como su título lo dice, la quinta entrega de la franquicia de Rápido y Furioso, cuyo orden de aparición no tiene relación con el orden cronológico de la saga.

La película empieza donde se quedó Rapidos y Furiosos, con el rescate de Dominic Toretto (Vin Diesel) por parte de su hermana Mía y su amigo/enemigo Brian O'Conner. El éxito de esta fuga, los convierte automáticamente en fugitivos y su esfuerzo por huir de la ley, los lleva hasta Rio de Janeiro, Brasil, donde además de tratar de eludir a la justicia, deberán combatir a un nuevo enemigo.

Justin Lin regresa como director, habiendo ocupado el puesto previamente con Rápidos y Furiosos, lo cual ayuda a darle ese sentido de continuidad a la historia. Por más increíble que suene, el guión de Fast Five, muestra una madurez, tanto en la manera de contar una historia que, de haber sido tratada sin el cuidado adecuado, podría haberse vuelto repetitiva, como en el desarrollo y evolución de los personajes principales.

El atractivo de esta última entrega, es la reunión de diferentes personajes que han aparecido en las anteriores películas y que en algunos casos no se habían conocido. La adición a la historia del personaje de Han, quien muere al final de Tokyo Drift (Spoiler Alert), nos indica que Fast Five y todas las demás, son en realidad precuelas. Nuevos personajes se unen al reparto, todos más en relación con el personaje de Dominic que con cualquier otro.

Las actores de estas películas no tienen una gran extensión, pero es suficientes para soportar el género. Hay un duelo de miradas fijas entre Vin Diesel y The Rock, en el que aún no he logrado determinar quien ganó, también hay romance entre dos parejas, una que ya conocemos y otra que apenas comienza, los momentos cómicos son responsabilidad de Tyrese Gibson y su bocota, así como el dúo que forman Tego Calderón y Don Omar, que sorprende con su capacidad para la comedia.

Las escenas de persecución y de acción están bien realizadas, el director usó más recursos mecánicos que digitales, lo cual le agrega más realismo. Los movimientos dinámicos y erráticos acontecen frente a la cámara y no a causa de ella. La edición es también buena, hasta parecería que recortaron algunas secuencias y decidieron no mostrar carreras callejeras por el temor a verse repetitivos.

Al final, creo que el objetivo de provocar emociones en el espectador se cumple, lo cual después de cuatro películas muy parecidas, es un logro impresionante. Dudo mucho que ésta sea la última película de esta franquicia, hay mucha historia que contar antes y después de que Han finalmente llegue a Tokyo. Además, la gente sigue respondiendo positivamente a las películas, siempre y cuando se siga mostrando una madurez en los personajes y una evolución en la trama. Probablemente no sea una mala idea dejar que Justin Lin se encargué de dirigir cualquier entrega o entregas subsecuentes.


Sergio

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