Martes por la noche. Me apresuro a llegar a casa de la escuela, traigo las ideas frescas y tan pronto llegue haré la tarea para quitarme de encima ese pendiente.
Por fin en casa, saco la lap top y escribo, escribo, escribo, se me agotaron las ideas pero fue suficiente. Uno menos. Me puedo permitir una indulgencia, veamos que hay de nuevo en las redes sociales. Facebook, nada. Twitter, ahí siempre hay algo bueno, pero es martes y ni ganas de leer. Google +, demasiado nuevo y exclusivo para que haya cambios.
Ya más por costumbre que por ganas, abro mi messenger, los mismos contactos conectados qué, sólo con vernos en línea nos es suficiente, a modo de saludo implícito donde no se rompe el silencio a menos que se necesite algo.
Y a buen tiempo entro, porque al parecer alguien necesitaba algo, alguien necesitaba mi consejo. Una mujer me explica su situación amorosa y me pide ayuda para entender la psique masculina, como si fuera tan complicado. Hablamos por unos minutos del tema, siempre respetando el Bro Code. Una segunda mujer me saluda y toda vez que las cortesías han sido cumplidas me dice que necesita un consejo, ¡Tú también! Le cuento la casualidad de que en otra ventana, una mujer que no conoce se le adelantó. Pero a ella también la ayudo en lo que puedo.
Ahí estaba yo, un martes por la noche, buscando hacer contacto con otro ser humano a través de un monitor. Y bien que lo hice de una forma extraña; el que no ha tenido una relación seria en años dando consejos. Ironía pura, les digo.
Newton decía que "Cada acción, tiene una reacción igual y opuesta" y en base a ello pensé que, ojalá en otro lugar, una mujer le estuviera pidiendo un consejo a otro hombre con respecto a mí. De otra manera el universo es un gran hijo de puta.
Pero creo que eso ya lo sabíamos, ¿Verdad?
Sergio