sábado, mayo 21, 2011

I'm a Pirate and you're not Part 4: The Long Expected Sequel Review.


Fui a ver la cuarta película de Piratas del Caribe con mente abierta, sabía que después del clímax alcanzado con At World's End, cualquier otra historia, aún con los mismo personajes iba a quedarse corta. Aún con todas las licencias que le di, la película no terminó de convencerme.

Recuerdo que hace cuatro años fantaseaba con la posibilidad de tener una película que se enfocara más en los personajes de Jack Sparrow y Héctor Barbossa. Ten cuidado con lo que deseas, dicen. La realización de Strangers Tide involucró prácticamente al mismo equipo de las tres películas anteriores, excepto por una pieza clave: Gore Verbinski.

Nada más para que vean como funciona la mafia de Hollywwod, de la cual Disney como la corporación maligna que es, no está exenta, el nuevo director Rob Marshall, es un coreógrafo glorificado de Broadway que se convirtió primero en director de teatro y posteriormente en director de cine con musicales como Chicago y Nine (lo cual explica la inclusión de Penélope Cruz a Strangers Tide), además Rob Marshall es pareja sentimental de John DeLuca, que junto con Jerry Bruckheimer es productor ejecutivo. ¿Alguien dijo nepotismo? Pero incluso con todo ese tráfico de influencias, lo que más me preocupaba de que Rob Marshall fuera el director, era que en algún momento de la película, metiera algún número musical maricón, como hizo Sam Raimi con Spiderman 3. El chavo se contuvo lo más que pudo y lo hizo a medias.

Strangers Tide empieza en un tiempo no determinado después del final de At World's End, con Jack Sparrow en Inglaterra en busca de liberar a su primer oficial de la cárcel, de reunir una nueva tripulación y de conseguirse un nuevo barco. Cuando se cruza con una vieja conocida que sabe que Jack tiene información acerca de la Fuente de la eterna juventud. Con esto empieza una carrera para llegar a la fuente entre la marina española, la marina inglesa y el pirata Barbanegra, pero la búsqueda de la eterna juventud no sólo involucra seguir un mapa, hay ciertos artículos que deben ser recolectados antes de pensar siquiera en la fuente: 2 cálices que pertenecieron a Ponce de León y la lágrima de una sirena.

La trama presenta nuevos personajes, algunos interpretados por grandes actores y otro por Penélope Cruz. Increíblemente, darle tanto tiempo en escena a Johnny Depp, en mi opinión, resulta contraproducente; falta el balance que otorgaban los personajes de Will Turner y Elizabeth Swann en las películas anteriores. La personalidad de Jack Sparrow y el personaje en sí, se ve reducida a una síntesis de todos los movimientos característicos de las entregas pasadas, podría atreverme a decir que es hasta menos gracioso.

La historia puede llegar a parecer lenta en ocasiones, incluso innecesariamente larga, como los personajes de Will y Elizabeth llegaron a una conclusión en At World's End, había que llenar el vacío que dejaron y lo hacen con una historia de amor algo forzada, además de que hace falta ese coqueteo entre Elizabeth y Jack que fue una parte importante de la trama de Dead Man's Chest, Geoffrey Rush no se siente como Barbossa sino hasta los últimos minutos de la película.

Puede verse que Disney metió la mano en la historia, los guionistas Ted Elliot y Terry Rossio, son los mismos que trabajaron en los guiones anteriores, pero se siente que hubo línea para mantener un tono menos exagerado y un presupuesto austero. Las escenas de acción son aburridas, los efectos especiales se mantienen a un nivel sorprendentemente bajo, la mayor parte de la acción y de la película en sí, acontece en tierra firme, no hay ninguna batalla entre barcos, los cañones no se disparan, las fuerzas de la naturaleza decidieron no intervenir.

La incursión de la franquicia a la tecnología 3D es evidencia de que Disney sólo piensa en los billetes, nos entregan un proyecto medio mutilado con algunas escenas graciosas donde sale Jack Sparrow y no lo envuelven en tercera dimensión, con la promesa de que está a la altura de la trilogía anterior. El presupuesto para At Worl's End fue de 300 millones de dólares, mientras que el presupuesto de Strangers Tide fue de sólo 200 millones. Disney le apostó a reducir el costo de inversión y conseguir una ganancia similar a la última entrega, pero tristemente, los 10o millones de diferencia se notan.

Emociona más lo que promete, si es que hay una quinta película que lo que muestra en sí misma, no es tan mala después de todo, te entretiene un rato y tiene sus momentos. Técnicamente, está bien realizada y las actuaciones son sólidas, con excepción de Penélope Cruz y su insufrible acento español, puedo pensar en más de 20 actrices que hubieran hecho mejor papel. Ian McShane me gustó en su papel de Barbanegra. Amé el cameo de Judy Dench, el de Keith Richards me aburrió. El 3D es muy bueno pero hasta ahora no he visto nada que supere visualmente el 3D de Resident Evil Resurrection, hay partes que son demasiado oscuras en donde el 3D está de más. Fuera de esa está dominguera, si la ven en 2D no se pierden de nada.

Pirates of the Caribbean: On Strangers Tides es como visitar a tu amigo de la prepa más desmadroso y averiguar qué, después de 4 años, ya se casó, tuvo un hijo y ahora es un señor aburrido que de vez en cuando te va a acompañar al antro. Con su esposa.


Sergio.

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