Ayer tuve fiesta familiar, fue la fiesta de cumpleaños de mi media hermana, hija de mi papá, pero no de mi mamá y fuimos mi hermana la Sano y yo a ver que tal. Ademas, alberca, carne asada y chelas en domingo, pues como que no caían mal.
Al llegar, ahí estaba todo el familión, mi abuelo incluido. Tenía unos tres años que no veía a mi abuelo y para cuando llegamos el andaba ya bien prendido. El señor pistea puro tequila derecho, y tenía para él solo una botella de Sauza de nomas 2 litros. Yo por mi parte, que le saco la vuelta al tequila, nomas pisteaba cerveza, pero había cerveza a morir.
Ya en la plática, salió que mi abuelo se la ha vivido viajando por todo México en estos últimos años, que un chingo de gente le debe un chingo de lana y que uno le pagó con puros autos, por lo que afuera de su casa tiene un lote de carros y entonces ¿Yo por qué ando a pata?
Mi papá se puso bien pedo, pero él andando pedo se arrana, mi abuelo andaba igual de pedo pero bien enfiestado, se la pasó prometiendo cosas, a mi hermana le dijo que le iba a comprar una Notebook, a mí me dijo que me iba a dar un carro y que nos iba llevar al rancho a pistear y a conocer a todo el familión que no conocemos. Lo del rancho se la creo, pero todo lo demás ¡Si abuelo, como no! Bueno hasta me salió con que tiene pensado comprar un barco para hacer tours y tumbar del burro a Vallarta Adventures. ¿Cuando se convirtió en magnate mi abuelo? Como dice mi hermana Laura: ¿Y yo donde estaba?
Ya llevaba mi abuelo su botella de Sauza de 2 litros a la mitad, cuando su esposa, mi mamá Lola, (que en sí no es mi abuela, porque es la segunda esposa de mi abuelo, pero como si lo fuera) se la escondió, pero no le sirvió de mucho porque nomas cambió del tequila a la cerveza.
Como a eso de las 9 de la noche, ya nos andaban corriendo y nos fuimos a seguirla a la casa de mi abuelo, nos montamos a un camionetón rojo con unas llantotas que si atropellas a un niño ni cuenta te das, uno de tantos carros con los que le pagaron la deuda. Ahí fue donde terminamos sentados en la banqueta y pisteando, oyendo canciones de Antonio Aguilar.
Mi abuelo, mis tíos, mi papá, mis primos, mi hermana y yo, tres generaciones sentados en una banqueta tomando cerveza y celebrando que somos una familia tan funcional como la familia Corleone, pero que bonita es la vida verdad de Dios. Queda pendiente la ida al rancho, de eso si tengo muchas ganas, andar en la sierra me revitaliza.
Con todo esto, me queda una sonrisa en la cara que me ha de durar toda la semana.
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