jueves, septiembre 23, 2010

Restricciones

Mirando hacia el mar, me agarran unas ganas de fumar que desafortunadamente no saciaré. Mi vida está llena de limitaciones pendejas. Limitaciones que no pienso aguantar.

Ya muchas veces me han llamado mamón por hacerla de tos por cosas tan insignificantes, pero todo es como la bola de nieve de las caricaturas, si no la paras cuando es pequeño, se puede convertir en algo imparable y desastroso. Por eso sí, la voy a hacer de pedo hasta por la falta de salero en mi mesa.

Por otro lado, existen las restricciones que uno mismo se tiene que imponer, esas cosas que prefieres prohibirte por tu propio bien, por tu salud mental y tu integridad. Luego están las otras ocasiones, en donde te restringes porque verdaderamente ya no tiene caso tomar acción alguna. A veces, muy pocas veces, quisiera ser más pendejo; para poder aventarme de cabeza sin pensar tanto en las consecuencias, pero mejor no. Incluso en las ocasiones donde "no hay nada que perder", simplemente no puedo callar la voz de la razón.

Recuerdo alguna vez haberme puesto a pensar en que pasará con todas esas cosas que nunca hice o que nunca dije, si habrá algún lugar en este u otro universo en donde se guardan las cosas que jamás serán. Si seguimos el principio de que todo tiene una razón de existir, ese lugar no la tiene. Pero son precisamente cuando obviamos decir o hacer algo, las situaciones en que la lógica se deja de lado.

Aunque ahora que me pongo a pensar, si existe este pinche blog de $3 Pesos, puede existir cualquier cosa en el universo.


The SeRGe

lunes, septiembre 13, 2010

Crea fama y siéntate a pistear.

Yo no soy una persona solitaria, no le tengo miedo a la soledad y si tengo que estar solo en algún momento, no sólo lo acepto, hasta lo disfruto. Me gusta convivir con la gente, soy un ente social, pero estoy seguro de que las personas me ven de una manera distinta a como me veo a mí mismo.

A veces, uno sólo quiere pasar un rato agradable en compañía de sus amigos y sin tanto rollo, una plática, una ida al cine, un café, es más, hasta de shopping se antoja ir de vez en cuando.

Entonces, yo no entiendo por qué, cuando me hablan, ¡Nada más es para ir a pistear! Tengo otros intereses ¿Saben?

¿Cuando me convertí en la persona a la que le hablan sólo cuando se quieren poner estúpidos? Soy igual de divertido andando sobrio. Hay más en mí que sólo un compañero de juergas.

Me molesta que cuando no quiero salir, me reclamen o me digan que ya estoy viejo y que ya no aguanto, pero es que todos, TODOS ya nada más me hablan para lo mismo. Por eso mejor agarré la filosofía de mandarlos a todos a la verga.

Con esto no estoy diciendo que ya o voy pistear o que ya no quiero salir, eso sería muy incongruente de mi parte. Pero si ya fuimos a pistear una vez, la próxima invítame un helado ¿No?

Pónganse al tiro chatos.


© The SeRGe