Mirando hacia el mar, me agarran unas ganas de fumar que desafortunadamente no saciaré. Mi vida está llena de limitaciones pendejas. Limitaciones que no pienso aguantar.
Ya muchas veces me han llamado mamón por hacerla de tos por cosas tan insignificantes, pero todo es como la bola de nieve de las caricaturas, si no la paras cuando es pequeño, se puede convertir en algo imparable y desastroso. Por eso sí, la voy a hacer de pedo hasta por la falta de salero en mi mesa.
Por otro lado, existen las restricciones que uno mismo se tiene que imponer, esas cosas que prefieres prohibirte por tu propio bien, por tu salud mental y tu integridad. Luego están las otras ocasiones, en donde te restringes porque verdaderamente ya no tiene caso tomar acción alguna. A veces, muy pocas veces, quisiera ser más pendejo; para poder aventarme de cabeza sin pensar tanto en las consecuencias, pero mejor no. Incluso en las ocasiones donde "no hay nada que perder", simplemente no puedo callar la voz de la razón.
Recuerdo alguna vez haberme puesto a pensar en que pasará con todas esas cosas que nunca hice o que nunca dije, si habrá algún lugar en este u otro universo en donde se guardan las cosas que jamás serán. Si seguimos el principio de que todo tiene una razón de existir, ese lugar no la tiene. Pero son precisamente cuando obviamos decir o hacer algo, las situaciones en que la lógica se deja de lado.
Aunque ahora que me pongo a pensar, si existe este pinche blog de $3 Pesos, puede existir cualquier cosa en el universo.
The SeRGe