La soledad es el pequeño precio que tengo que pagar por ser la chingonería de persona que soy.
...y hasta que te ecuentren.
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martes, abril 28, 2009
miércoles, abril 22, 2009
Hoy Es El Día De La Tierra
¡Felicidades Tierra!
Festejen a la Tierra, no sean malagradecidos, es su hogar. El año pasado yo empecé la tradición de celebrar el día de la Tierra tirándole tierra a tus amigos, pero de la forma literal no hablando mal de ellos y este año, para variarle un poco he decidido celebrar cargando tierra en los bolsillos.
Tambien lo de hoy es darle su abrazo a la tierra en su día.
Ella lo hace!
Ellos lo hacen!

Los niños lo hacen!
Hazlo tu también!
Ahhh y tambien no hay que tirar basura y así.
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viernes, abril 17, 2009
Problema Domestico
El otro día me fui a a acampar a Quimixto y le pedí prestado a mis vecinos algunos artículos para acampar y pues... Ustedes saben, ejem... acampar en la playa, la bebida, la comida, los cigarritos, las secreciones corporales y demás cosas que potencialmente podrían manchar una tela.
¿Alguien sabe como lavar un sleeping bag? ¿Se lava a mano? ¿Se puede echar a la lavadora? ¿Cuanto tiempo? ¿En qué ciclo? Ayudenmennnnnnnnnnnnnn!!!!
Ya sé que me van a decir: !Mandalo a la tintorería weeee!
Ya lo intenté, pero me mandaron al quiote. Mis vecinos regresan de sus vacaciones el Domingo. I don´t have much time!
Ya no me van a querer prestar nada.
¿Alguien sabe como lavar un sleeping bag? ¿Se lava a mano? ¿Se puede echar a la lavadora? ¿Cuanto tiempo? ¿En qué ciclo? Ayudenmennnnnnnnnnnnnn!!!!
Ya sé que me van a decir: !Mandalo a la tintorería weeee!
Ya lo intenté, pero me mandaron al quiote. Mis vecinos regresan de sus vacaciones el Domingo. I don´t have much time!
Ya no me van a querer prestar nada.
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miércoles, abril 15, 2009
Anoche Tuve Un Sueño Mojado Homicida
Soñé que estaba en una casa bien viejita de paredes de piedra que tenía un portón grande de madera con una escalera de piedra que daba a una calle que estaba a la orilla de un río todo sucio y yo estaba ahí porque me había enterado de un secreto bien grueso, que ya ni me acuerdo que era el secreto y me andaba escondiendo del gobierno.
Y andenle que de repente entra a la casa un morro como de 12 años, así todo equis y zaz cabron! Que me avienta un cuchillo así a la brava para matarme y pues el muy pendejo le falló el tiro y me dió con la cacha y pues yo me reemputé y el morro se asustó porque no me mató y ya no traía otra arma el muy pendejo y se salió de la casa hecho la verga. Y yo al principio lo iba a dejar ir porque pues, que hueva salir corriendo detras del vato y además estaba bien morro y ni modo de hacerle algo, así que nomas salí a asomarme por el portón a ver para adonde había jalado el wey y lo vi que se había aventado al río y andaba nádele y nádele para llegar a la otra orilla.
Ahí fue cuando se me subió la chingativo, ya que me di cuenta de que como el muy baboso se había aventado al río, pues era más fácil seguirlo y darle en su madre al putito por querer matarme y pues que en chinga corro, me aviento al río, le nado tantito y lo alcancé. Ya nomas me le senté encima y no lo dejé salir hasta que ya no se movió y ya no me acuerdo de nada más.
Y andenle que de repente entra a la casa un morro como de 12 años, así todo equis y zaz cabron! Que me avienta un cuchillo así a la brava para matarme y pues el muy pendejo le falló el tiro y me dió con la cacha y pues yo me reemputé y el morro se asustó porque no me mató y ya no traía otra arma el muy pendejo y se salió de la casa hecho la verga. Y yo al principio lo iba a dejar ir porque pues, que hueva salir corriendo detras del vato y además estaba bien morro y ni modo de hacerle algo, así que nomas salí a asomarme por el portón a ver para adonde había jalado el wey y lo vi que se había aventado al río y andaba nádele y nádele para llegar a la otra orilla.
Ahí fue cuando se me subió la chingativo, ya que me di cuenta de que como el muy baboso se había aventado al río, pues era más fácil seguirlo y darle en su madre al putito por querer matarme y pues que en chinga corro, me aviento al río, le nado tantito y lo alcancé. Ya nomas me le senté encima y no lo dejé salir hasta que ya no se movió y ya no me acuerdo de nada más.
¿Lo maté?
Pues se lo merece el putito! Me quería matar el primero a mí!. Nunca había soñado que mataba a alguien, ¿Qué significará eso?. Y luego siempre me han dicho que sólo sueñas con personas que conoces, yo no sé quien era el asesino asesinado. ¿Es de mala suerte soñar que matas a alguien? ¿Es una metáfora cabrona en donde el morro ese es mi niño interior y yo lo maté, lo cual significa que ya he madurado y así? ¿Acaso me están diciendo que no voy a tener hijos?
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jueves, abril 02, 2009
Ain´t No Love In The Heart Of The City
Él siempre odió ir a la ciudad, pero sentía cierta curiosidad, una necesidad de probarle a la gente que estaba más que listo para enfrentar al mundo y sabía que la mejor manera de probarlo era caminar sin inmutarse por las calles de la Metrópolis más cercana al pueblo donde vivía.
Nadie debía saber que la gran ciudad le asustaba. El solo hecho de que una ciudad como esa lo asustara, comprobaba que el mundo era un lugar feo, enorme y peligroso. Tenerle miedo a esa ciudad era tenerle miedo al mundo entero.
Todos sus planes de viajes y de recorrer el globo quedaban estancados con solo pensar que todas las ciudades del mundo fueran como esa. Por supuesto, siempre quedaba la esperanza de que Paris, New York o Amsterdam fueran ciudades mas amigables, pero ¿Cómo saberlo?. Sí nada más dar el primer paso fuera del pueblo que lo vió nacer era empezar a extrañarlo, a compararlo y querer regresar.
Él era un convicto por propia voluntad, preso en una celda sin barrotes, la celda más hermosa y confortable que se podía pedir, en la cual no se necesitaba de guardias o ningún otro tipo de vigilancia. Él solo era su propio custodio.
A pesar de todo, se obligaba a sí mismo a ir a la ciudad, pero esos cortos viajes solo les servían para confirmar lo que él ya sabía: No hay mejor lugar en el mundo que ese que es mi hogar y no pienso irme nunca. Para él, la ciudad era fría, deprimente. Le abrumaba su gran tamaño al borde de la desesperación, le provocaba una ansiedad insoportable cuando pensaba que una ciudad así de grande, fría y distante te sumía en el peor de los anonimatos, te absorbía dentro de ella y jamás te dejaría salir, destinado para siempre al mismo peregrinar taciturno y colectivo.
Caminaba por las calles de la ciudad tratando de no dar la impresión de pueblerino, con paso seguro sobre lugares desconocidos, lugares que le aterraban. Recorriendo un laberinto de calles diseñadas para acallar el eco de las voces que demandan a gritos su lugar en el mundo. Incrementando su melancolía con cada paso.
Y es que, ¿Cómo alguien puede ser feliz sin ver las estrellas?, ¿O sin ver la puesta del sol sobre el mar?, ¿O los verdes cerros después de que llueve?. ¿Cómo esperar que alguien encuentre la felicidad si cada día de su vida todo lo que ve es el frío color del concreto en todas direcciones? El alma que no aprecia la vasta belleza que ofrece este mundo es un alma que se consume, lenta pero incontrovertiblemente.
No me gusta Guadalajara.
Nadie debía saber que la gran ciudad le asustaba. El solo hecho de que una ciudad como esa lo asustara, comprobaba que el mundo era un lugar feo, enorme y peligroso. Tenerle miedo a esa ciudad era tenerle miedo al mundo entero.
Todos sus planes de viajes y de recorrer el globo quedaban estancados con solo pensar que todas las ciudades del mundo fueran como esa. Por supuesto, siempre quedaba la esperanza de que Paris, New York o Amsterdam fueran ciudades mas amigables, pero ¿Cómo saberlo?. Sí nada más dar el primer paso fuera del pueblo que lo vió nacer era empezar a extrañarlo, a compararlo y querer regresar.
Él era un convicto por propia voluntad, preso en una celda sin barrotes, la celda más hermosa y confortable que se podía pedir, en la cual no se necesitaba de guardias o ningún otro tipo de vigilancia. Él solo era su propio custodio.
A pesar de todo, se obligaba a sí mismo a ir a la ciudad, pero esos cortos viajes solo les servían para confirmar lo que él ya sabía: No hay mejor lugar en el mundo que ese que es mi hogar y no pienso irme nunca. Para él, la ciudad era fría, deprimente. Le abrumaba su gran tamaño al borde de la desesperación, le provocaba una ansiedad insoportable cuando pensaba que una ciudad así de grande, fría y distante te sumía en el peor de los anonimatos, te absorbía dentro de ella y jamás te dejaría salir, destinado para siempre al mismo peregrinar taciturno y colectivo.
Caminaba por las calles de la ciudad tratando de no dar la impresión de pueblerino, con paso seguro sobre lugares desconocidos, lugares que le aterraban. Recorriendo un laberinto de calles diseñadas para acallar el eco de las voces que demandan a gritos su lugar en el mundo. Incrementando su melancolía con cada paso.
Y es que, ¿Cómo alguien puede ser feliz sin ver las estrellas?, ¿O sin ver la puesta del sol sobre el mar?, ¿O los verdes cerros después de que llueve?. ¿Cómo esperar que alguien encuentre la felicidad si cada día de su vida todo lo que ve es el frío color del concreto en todas direcciones? El alma que no aprecia la vasta belleza que ofrece este mundo es un alma que se consume, lenta pero incontrovertiblemente.
No me gusta Guadalajara.
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