Los seres humanos nos estamos volviendo muy cómodos, consumidos por concepciones sociales que todos hemos abrazado y hecho nuestras, regidos por la moda y por tantas otras cosas superfluas que nada tienen que ver con nustra naturaleza prmitiva.
Todo el esfuerzo que hacemos por vernos bien, estar IN, tener los juguetitos tecnológicos más avanzados y por supuesto, tener el dineral para sustentar todo esto, no es más que el grito de una necesidad primordial que esta impresa en cada uno de nosotros desde hace miles y miles de años: Todos queremos ser amados.
Amar a alguien no es cosa fácil, menos en tiempos como estos, vivimos en un mundo donde las cosas se vuelven obsoletas con bastante rapidez y nosotros vivimos con ese temor constante por ser reemplazados por algo mejor. Al final, lo más irónico es que la única manera de que alguien te ame de verdad es siendo tú mismo, lo cual tiene una de las ventajas más grandes de este mundo: Es gratis. Y eso es algo que no ha cambiado en mucho tiempo.
Hay mucha superficialidad en el mundo y todos somos muy prontos a descartar a las personas basándonos en conceptos superficiales. Estamos obligados a jugar ese juego tan sólo para que nos presten la atención suficiente para poder hacerles ver a los demás que hay más de nosotros de lo que se puede ver. Cuando empezamos a pensar en estereotipos, nos olvidamos de las personas como individuos. Debido a estas reglas, desde muy temprana edad elegimos lo que queremos ser y si bien nos va, nos clasifican en más de una categoría.
¿Necesitamos todo esto?
Lo que necesitamos es saber que nos hace felices, a veces pueden ser las cosas mas simples del mundo. Yo tan sólo se necesitan un par de amigos y unas cuantas cervezas para que sea el mejor día de mi vida.
¿Qué necesitas tú?
Todo el esfuerzo que hacemos por vernos bien, estar IN, tener los juguetitos tecnológicos más avanzados y por supuesto, tener el dineral para sustentar todo esto, no es más que el grito de una necesidad primordial que esta impresa en cada uno de nosotros desde hace miles y miles de años: Todos queremos ser amados.
Amar a alguien no es cosa fácil, menos en tiempos como estos, vivimos en un mundo donde las cosas se vuelven obsoletas con bastante rapidez y nosotros vivimos con ese temor constante por ser reemplazados por algo mejor. Al final, lo más irónico es que la única manera de que alguien te ame de verdad es siendo tú mismo, lo cual tiene una de las ventajas más grandes de este mundo: Es gratis. Y eso es algo que no ha cambiado en mucho tiempo.
Hay mucha superficialidad en el mundo y todos somos muy prontos a descartar a las personas basándonos en conceptos superficiales. Estamos obligados a jugar ese juego tan sólo para que nos presten la atención suficiente para poder hacerles ver a los demás que hay más de nosotros de lo que se puede ver. Cuando empezamos a pensar en estereotipos, nos olvidamos de las personas como individuos. Debido a estas reglas, desde muy temprana edad elegimos lo que queremos ser y si bien nos va, nos clasifican en más de una categoría.
¿Necesitamos todo esto?
Lo que necesitamos es saber que nos hace felices, a veces pueden ser las cosas mas simples del mundo. Yo tan sólo se necesitan un par de amigos y unas cuantas cervezas para que sea el mejor día de mi vida.
¿Qué necesitas tú?
© The SeRGe