Las cosas que no digo, son muchas. Algunas me las guardo para no herir sensibilidades, otras por que no me gusta que sepan tanto de mí y la mayoría porque no tiene sentido que los demás las sepan.
También hay cosas que no hago, esas que pesan. Y no las hago porque son concebidas con ideas que no tiene sentido exteriorizar, mucho menos llevar a cabo.
Ya es el segundo mes del 2011 y no hay nada que reportar, trabajo, casa, pocos amigos entrañables, proyectos que no convencen, planes en stand by, tiempo perdido y un cumpleaños en puerta. Aún así se siente como un buen año.
Quiero ir a perderme en la ciudad, quiero hacer la prueba de perderme en un lugar que no conozco para encontrar a alguien que creo conocer. No doy paso sin huarache, dirán.
Me pregunto si algún día podré ser completamente sincero con otro ser humano.
Serge.
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