lunes, marzo 05, 2012

Dos y siete

Así es, mis amores, dentro de unos minutos el calendario marcará el 6 de Marzo y oficialmente habré cumplido 27 años de vida.

No soy estrella de rock, ni de pop, así que no espero mi muerte súbita como muchas leyendas que escogieron esta edad para petatearse, yo me la llevo tranquilo; esperando mi tiempo para tomar al mundo por sorpresa y conquistarlo.

Si usted, el que lee estas líneas, está planeando en decirme algo como “Ya estás viejo” o “Pinche ruco” o “Sí, si te quiero Sergio, pero ya suelta ese cuchillo”; no se preocupe ya lo sé y además, ni que usted estuviera tan bueno(a).

27 años y honestamente ni los siento, no les voy a recitar frases hipócritas auto motivadoras diciendo que la juventud es un estado de ánimo y la chingada. Yo aún siento que soy el mismo pendejo que era a los 16, unos cuantos golpes de más, uno que otro dolor y muchas, muchas alegrías; pero aún así no muy diferente de aquel que se la pasaba todo el día en la prepa grillando.

Como le dije en año nuevo a cierta psicóloga que ya andaba media borracha, soy responsable en mi trabajo, en mi casa y hasta en la escuela; tengo a derecho a ser un mocoso inmaduro pendejete en todo lo demás. No deberían apurarnos tanto a crecer, si a madurar, pero no por eso deberíamos perder ese espíritu aventurero y hasta cierto punto, estúpido, que nos acompaña en nuestros años de desmadre. 

Eso de que no debemos perder nuestra capacidad de asombro es cierto, hagan caso. Si actuamos como si el mundo ya no nos sorprendiera, entonces se va a guardar sus maravillas para alguien más.

Yo por lo pronto, voy a hacer algo estúpido. Estúpido y a alta velocidad. 

Feliz cumpleaños, pinche morro valeverga :)

Sergio.

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