sábado, febrero 14, 2009

El Otro Día Me Enfermé Y Fui Al IMSS

Ay banda! El pasado Sábado me fui a pistear (como religiosamente lo hago cada Sábado) y acá bien agusto el whisky y luego que bailar y al ratito que ya me tengo que ir y pues vamonos y ya. Al día siguiente me desperté con un dolor en el corazón la garganta y dije: -No hay pedo, al rato se me quita, nada más no voy a tomar nada helado ni a fumar-. Pero pues, ni dejé de tomar cosas heladas, ni dejé fumar.

Ya para el Martes no aguantaba el dolor de garganta y el Miércoles empecé a tomar pastillas. La madrugada del Jueves me dio un ataque de asma bien mal pedo y decidí que no iba a ir a trabajar para ir al Seguro Social.

Así empezó mi aventura:

Yo decidí ir al IMSS por dos razones:
1) Las medicinas son de buena calidad y me las dan grati$.
2) Si no llevo justificante del IMSS al trabajo me descuentan el día y pues como no gano $10 Pesos al día si me pesa el codo.

Jueves por la mañana, tempranito, tempranito me fui a "hacer fila", que porque dice mi mamá que tienes que irte bien temprano para alcanzar lugar. Anyway, una hora haciendo fila (por suerte llevaba un libro) y cuando me toca que me atienda la vieja para "darme ficha", le doy mi cartilla esa del seguro, checa no sé que madres en su compu y zaz morro! -Que dice aqui en el sistema quesque no estás dado de alta-. Mi primera reacción fue mentarle la madre a los de la chamba, ¿Cómo chingados que no estoy dado de alta? ¿Y todas las pinches retenciones que me hacen que dizque para el seguro en cada nómina que?.

Yo creo la secre ha de haber visto todo esto en la expresión de mi cara porque luego luego me dijo: -O sea, es de que si estás dado de alta en tu trabajo y el lugar donde trabajas si está pagando tu seguro, pero es que haz de cuenta que, así, tu como empleado te tienes que dar de alta también cuando te cambias de un trabajo a otro-. Como yo andaba todo asmático, convaleciente y sin fuerzas para nada le dije: -Ok, ¿Entonces qué hago?-, a lo que la secre buena onda me dijo que tenía que ir a archivo a darme de alta, que era rápido y luego que ya que me dieran de alta que me daba la ficha. Ánimo pues! Me dejé ir al archivo, lo cual implicaba subir escaleras y yo con el pinche asma.

Llegué a archivo expulsando los pulmones y a hacer fila otra vez!. Cuando por fin llego a la ventanilla, una doña a la que claramente se le veía que se le había hecho tarde para llegar al trabajo me dice que necesita ver mi credencial de elector para darme de alta. Maldita sea mi suerte no la traía, lo cual implicaba ir hasta mi casa por ella. No había de otra, tuve que ir y regresar una vez más, a hacer fila. Oh sí. Despues de varias personas, por fin estoy en la ventanilla, con la misma doña que por lo visto ya le vale si no se alcanzó a peinar y maquillar y con una sonrisa en los labios me dice: -¿Qué crees? Se me olvido decirte que tambien tenías que traer un comprobante de domicilio...-. Mis ojos se concentraron en su sonrisa fingida, cínica e hipócrita, pero mi mente viajó lejos, muy lejos, a un universo paralelo donde yo le ponía tal putazo en la cara a la vieja, que se caía de espaldas y pegaba con la nuca en el suelo.

Desperté del trance y con una expresión muy seria le pregunto si no basta con ver el domicilio en la credencial de elector, a lo que me contesta que no, porque necesita comparar la dirección del comprobante con la de la credencial. Me entrega mis papeles y con la misma sonrisa me dice que traiga el comprobante y ya me da de alta. Antes de irme le pregunté si de una vez no necesitaba otro documento, mi fé de bautizo, mi cartilla de vacunación, mi acta de defunción o algo más. La muy cabrona vieja todavía se rie y me dice: -No, nada más eso y ya-.

Y ahí voy de regreso a mi casa por un maldito recibo de la luz o del teléfono. Mi casa está relativamente cerca de la clínica del seguro, o sea que si llego caminando, pero no olviden que yo tenía ASMA. Regreso al seguro a archivo, ¿A que creen?: Así es, a volver a hacer fila. Ya por fin me dan de alta y corro a mi consultorio (No es cierto, no podía correr porque se me iba el aire) a que me den una ficha de pase a consulta y cuando llegué la secre buena onda me dice bien sonriente: -Huy ya se me acabaron los turnos, es que tardaste mucho-. Se me nubló la vista, no supe de mí, mi mente se apartó de mi cuerpo, me faltaba el aire y con un gran esfuerzo lo único que pude hacer fue gritar: -¡Chinguen todos a su madre cuatrocientas veces!-. Me dí la media vuelta, me salí echando madres, fui a la farmacia de similares y me compré mi pinche inhalador que me costó $50 Pinches Pesos.

Maldita sea la burocracia de las instituciones en este país y malditos los trabajadores de dichas nstituciones que, en lugar de hacer las cosas más fáciles, complican aún más los pinches trámites. Yo no tengo problemas por lo que me pasó, pero imaginense que a alguien que deveras se ande muriendo le pase algo como lo que me pasó a mí. No mamar, espero que la doña esa que no se bañó para ir a trabajar se pudra en el infierno.

Por cierto ya me pagaron mi nómina y no me descontaron el día!


© The SeRGe

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