Hay veces en las que debes de dejar de escribir, de anhelar o planear algo. Esas veces en donde lo único que deberías de hacer es actuar.
Y entonces, entras en un dilema enorme, porque inclusive una vez que te decides actuar, te das cuenta que después de todas las chaquetas mentales que te hiciste, ninguna se asemeja a la realidad a la que ahora te enfrentas. Despues de todo, te das cuenta que no tienes un plan.
La clave de todo es tener la cabeza fría, no en el sentido de que hay que ser mamón o cruel, sino que hay que mantenerse tranquilo, porque si te agarra el pánico ya no te va a dejar pensar claramente y entonces en tu futuro cercano te espera una sesión de topes contra la pared pensando en todos los hubiera.
A veces hay que saltar al abismo para saber que tan profundo es; salir del papel o de la pantalla de tu computadora y adentrarte en ese vasto, inhospito y misterioso territorio llamado vida real.
A veces, puedas llevarte una sorpresa, porque lo mejor de la realidad es: Que siempre supera a la fantasía.
Y entonces, entras en un dilema enorme, porque inclusive una vez que te decides actuar, te das cuenta que después de todas las chaquetas mentales que te hiciste, ninguna se asemeja a la realidad a la que ahora te enfrentas. Despues de todo, te das cuenta que no tienes un plan.
La clave de todo es tener la cabeza fría, no en el sentido de que hay que ser mamón o cruel, sino que hay que mantenerse tranquilo, porque si te agarra el pánico ya no te va a dejar pensar claramente y entonces en tu futuro cercano te espera una sesión de topes contra la pared pensando en todos los hubiera.
A veces hay que saltar al abismo para saber que tan profundo es; salir del papel o de la pantalla de tu computadora y adentrarte en ese vasto, inhospito y misterioso territorio llamado vida real.
A veces, puedas llevarte una sorpresa, porque lo mejor de la realidad es: Que siempre supera a la fantasía.
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