lunes, marzo 09, 2009

El Mejor Regalo

Cada año que pasa digo siempre lo mismo: No me importa no recibir regalos en mi cumpleaños. Me conformo con un abrazo, un beso o una felicitación, si son sinceros.

Este Viernes pasado no fue la excepción. No esperaba nada material de parte de nadie, no porque crea que no lo merezco, sino porque hay cosas no materiales que, en lo personal, tienen más valor.

Así andaba yo pues el día de mi cumpleaños, con la firme creencia de que irme a embriagar con las personas que estimo sería el mejor regalo que podría recibir ese día. Y aunque irme a embriagar con toda la bola fue, en sí, un regalo magnífico. El día aguardaba una sorpresa para mí.

Como no hago tanto aspaviento por el aniversario de mi nacimiento, aunque debería, pues ese día trabajé como cualquier otro día. Cuando salí de trabajar me fui a mi casa a prepararme física y psicológicamente para la peda que se venía. Al llegar a mi santuario, solo como de costumbre, noté el recado en la placa magnética que tengo pegado al refri, que últimamente se ha convertido en el único medio de comunicación entre mi mamá y yo.

"Feliz cumpleaños hijo tqm. Te veo en la noche"

Les aseguro que es verdad, cuando digo que no necesitaba nada más de parte de mi progenitora para sentirme feliz.

Entonces, algo más llamó mi atención. Algo que no pertenecía al cotidiano (des)orden de las cosas dentro de la casa: Un sobre blanco sobre la mesa con las palabras "Para Sergio" escritas en color rojo.

Tomé el sobre y comencé a abrirlo, pensando con que en realidad no tenía idea de que podría haber dentro. Metí la mano, había una sola hoja dentro del sobre, saqué el papel. Una bebé de tan solo dos meses de edad me devolvía la mirada con una hermosa sonrisa desdentada en su pequeño rostro y con un brillo en sus ojos que solo una criatura inocente y sin malicia podría tener. Una imagen perfecta de todo lo bueno que hay en el mundo, una prueba de que la humanidad aún tiene una esperanza de enmendar sus errores y hasta de que Dios existe. Todo encerrado en el frágil cuerpo de una niña. La fotografía viene con una inscripción que al leerla, me hace brotar lágrimas de ternura.

"Felicidades tío Sergio. Te quiero"

No me esperaba algo así, fue como un chingadazo que me regresó a la realidad y me hizo reflexionar acerca de las cosas que realmente importan en esta perra vida. Sentí una alegría y una paz indescriptibles. Todo eso en los ojos y en la sonrisa de la hija de mi hermana.

Pistear con la banda estuvo bien chido, pero este año Sarah me dio el mejor regalo de cumpleaños. Ahora su regalo también cuelga de la puerta del refrigerador y se quedará en mi corazón para siempre.


© The SeRGe

1 comentario:

Unknown dijo...

my man, that's as deep as it gets congrats

UNCLE SERGE!