Hace como un año, cuando intenté estudiar la Universidad de forma seria (juar, juar) el Germen me prestó el libro: "Viaje A Ixtlán" de Carlos Castaneda (así, con "n" en vez de "ñ") en donde según relata algunas experiencias que vivió mientras andaba en el desierto de sonora con un indio Yaqui llamado Juan Matus.
"Don Juan" era un chamán que usaba el peyote para sensibilizarse ante un mundo más allá del que percibimos normalmente y este chamán le dejó muchas lecciones de vida al autor, así como varios secretos de aquel otro mundo. Una de estas lecciones, fue cuando al iniciar sus "enseñanzas", Don Juan le decía a Carlos Castaneda que hiciera cosas que eran propias de un niño, a lo que Castaneda se negaba. Don Juan le dijo que pensaba demasiado de sí mismo y que se daba mucha más importancia de la que debía. Le dijo que una vez que dejara de darse tanta importancia a sí mismo iba a poder hacer cualquier cosa que él quisiera y que esa forma de autolimitarse era lo que lo mantenía ligado al mundo consiente y le impedía tener alguna otra experiencia en el otro mundo perceptual.
Hoy, cuando salí de mi casa, vi que el camión iba pasando y que si corría lo podía alcanzar. En mi mente apareció la visión de un camión avanzando y yo corriendo detrás de éste, al momento casi descarté la idea de correr, por vergüenza. Después, pensé que era una pendejada darle importancia a lo que pensaran los demás y corrí para alcanzar el camión. A mitad de la calle vi que iba a pasar una camioneta y me tuve que detener en seco, mi pie izquierdo derrapó en unas piedritas sueltas y me di tal ranazo que apenas y pude meter las manos. Estaba ahí en el suelo, con la pierna izquierda estirada y las manos llenas de tierra, cuando de repente me llegó el recuerdo de la lección de Don Juan a Carlos: "El miedo que tienes a hacer el ridículo es proporcional a la importancia que te das a ti mismo", me dije a mí mismo. Me Levanté, me sacudí la tierra de las manos y seguí corriendo para alcanzar el camión. Mientras corría, pensé en lo liberador que se siente, cuando no le das tanta importancia a tales sucesos y de verdad no sentía ningún tipo de pena o vergüenza.
Ahora pienso que eso de "Hoy no es mi día" o de "Levantarse con el pie izquierdo", tiene mucho que ver con la importancia que le da uno a los eventos desafortunados que nos ocurren. Yo desde hace mucho que decidí quitarme ese estigma de pensar en que va a decir la gente, sin embargo a veces lo hago de manera casi inconsciente. Es bueno que a veces la vida me aviente pedradas, para recordarme lo que no soy.
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